domingo, 21 de agosto de 2011

Yo ¿ Histérica? Sí, puedes ser.


La palabra "histérica" ha sido usada durante mucho tiempo con una connotación despectiva hacia las mujeres; desde los primeros estudios médicos y luego psiquiátricos que intentaban resolver el malestar femenino (a punta de experimentos y amputaciones), se ha considerado como un problema a resolver ,en lugar de validarla como una expresión en sí misma, se lo ve como algo anómalo.

Las mujeres tenemos derecho a tener una expresión personal, tenemos derecho a sentir y que la emoción fluya como surge, sin adornos, sin traducción siquiera, sin formas preconcebidas, que sea una expresión auténtica. Por que de lo contrario qué se espera que seamos ¿autómatas?, y que en lugar de sentir lo computemos todo y actuemos según la programación que nos ha sido dada. 

Muchas de nosotras hemos evitado la emoción y el sentir profundo a causa de la educación y del miedo a nuestra propia profundidad, y la única consecuencia ha sido dolor y enfermedad, hay una enorme lista de patologías uterinas que dan testimonio de eso, de lo que ocurre cuando dejamos que la emoción se acumule y no respetamos nuestros ciclos por querer ser "niñas buenas".

La cosa es que somos mujeres y tenemos útero, la palabra histeria viene de ahí precisamente del griego hyster que significa útero, nuestra relación con el sentir es intensa y poderosa, vamos por la vida sintiendo, pulsando, dejando que la vida pase no podemos evitarlo, no es sano, es ir contra la naturaleza. Lo que muchos, incluso, llaman una conducta histérica es señal de esa visión patriarcal que rechaza el sentimiento, pues no comprende. y sólo considera como fuente de caos y crisis (cómo si las crisis no fuesen necesarias y vitales!!!).

Somos cíclicas, cambiantes, la Naturaleza misma sería una gran histérica si nos regimos por el criterio “científico”, porque en ella todo es exuberante, todo es hacia afuera, todo florece, se expresa, fluye, borbotea, todo es intenso, todo está vivo. Y nosotras somos naturaleza, somos vida, no hay razón para reprimir la expresión, para reprimir el flujo de la emociones, o la intensidad de la que somos capaces.


Desde la perspectiva del lenguaje la histeria es en primer lugar un mecanismo discursivo que atrae la atención hacia el interior, exterioriza lo de adentro a través de la palabra y sitúa la emoción en primer plano por sobre lo mental. En ese sentido, el sólo hablar de lo que sentimos para muchos ya constituye un gesto histérico. 

Es fácil entender por qué la medicina en sus comienzos e incluso hoy la consideró una enfermedad, como todo lo que no logra entender o catalogar; son consideradas "histéricas", las mujeres que lloran  o que son demasiado felices, las mujeres que disfrutan del placer, las mujeres que sienten más de la cuenta, las mujeres que están vivas,  pareciéramos ser todas juzgadas por el mismo criterio deshumanizado y deshumanizante. Incluso el común de la gente aplica el concepto para denigrar a una mujer cuando aparentemente pierde el control.


El asunto es no podemos negar nuestra forma de expresión por naturaleza, no podemos evitar ser lo que somos, no tiene sentido, es insano. Tal vez perdamos el control, pero lograremos empoderarnos desde lo que verdaderamente somos y no ya desde una máscara  social . El útero es nuestro corazón de mujer, es el espacio desde donde nutrimos la vida y experimentamos el cambio, ya es tiempo de darle el lugar que corresponde como todo lo sagrado y vital.

sábado, 20 de agosto de 2011

El lenguaje de los sueños.


En una época como la actual que sobrevalora el conocimiento y la razón, resulta difícil acoger otras voces, sin embargo, existen infinitos lenguajes para comunicarnos lo que pasa en nuestro interior, y desatenderlos implica el peligro de vivir incompletas y sin una conexión verdadera. Pues más allá de poder racionalizar lo que nos sucede en la vida y explicarlo todo desde lo mental, no podemos prescindir de las demás señales, todas igualmente válidas, que nos informan sobre el estado de nuestro ser.


La vida fluye, vibra, se siente, y todo aquello que no hacemos consciente, se va acumulando en la profundidad y se manifiesta a modo de inquietud, desasosiego e incluso enfermedad. El subconsciente se expresa a través de los sueños e intuiciones, sutiles visiones que aparecen turbando nuestra idea de lo "real", pues si bien, no se trata de hechos tangibles son igualmente potentes y llenos de sentido. Al soñar, por ejemplo, tenemos la impresión de haber subvertido el tiempo y el espacio, las reglas cambian y todo se siente de otra forma, no hacen falta las palabras pues la experiencia en sí misma nos comunica algo. 

Las visiones que tenemos al dormir siempre son significativas, y en algunos casos llegan a ser verdaderas revelaciones que vienen a mostrarnos lo que hay por debajo de la aparente calma. Otras veces nos ayudan a completar los cuadros que faltan de nuestra memoria, son recuerdos  guardados los que parecen, deseos, miedos, todo aquello que no hemos asumido conscientemente y que busca ser integrado.  

A través de imágenes, sensaciones, intuiciones vamos construyendo nuestra verdad, una verdad íntima, muy ligada con nuestra historia, con las emociones que nos provocaron determinados eventos y no con el cuento que nos hemos contado. Es tiempo de volver a escuchar a esa parte nuestra que sabe, a honrar su sabiduría profunda y su simpleza en la expresión, por que de lo contrario estamos amputando una parte fundamental de lo que somos.

Muchas personas sienten miedo de su propia intensidad y le restan validez a lo que sienten, pues desearían no tener que ver más allá de lo que logran enfocar. Sin embargo, es preferible escuchar esas voces y dialogar con ellas, antes que se conviertan en fantasmas; la idea es integrar las emociones, las sensaciones,  la intuición y todo aquello que subyace al pensamiento y que muchas veces ni siquiera se puede explicar con palabras, pues responde a otros códigos.

Silenciar la mente y dejar que el corazón hable, el cuerpo hable, sentir nuestra energía vital fluyendo, sentir- nos, es parte del proceso de recuperación de este lenguaje femenino, sutil y fundamental para estar completas. Nutrir nuestro imaginario, trabajar con nuestras imágenes y símbolos de poder, con los colores y las formas, con los sentidos también nos ayuda en la tarea de ir recuperando el espacio subconsciente. 

Yo creo que soltar el control racional, que finalmente no controla nada sino que oprime y limita nuestras posibilidades de construirnos de forma íntegra y coherente, es el primer paso antes de entregarnos a la intuición, a la visión, a los sueños. Dejar interpretar lo que nos ocurre  y simplemente sentirlo, que se exprese y nos muestre lo que nos sirve ver. 

miércoles, 17 de agosto de 2011

Es una niña!!!

Hasta el día existe un cierto oscurantismo frente al hecho de nacer mujer, en la actualidad no es tan explícito como en los tiempos en que los primogénitos debían ser hombres y las niñas constituían un problema, pero de todos modos queda en el subconsciente el condicionamiento frente a todos esos siglos de desprecio hacia lo femenino. 


Es como si al enterarse la madre y la familia de que el bebé en camino es una niña se activaran todos los miedos ancestrales al respecto, insisto no es consciente, pero definitivamente en la memoria de nuestro género hay muchos antecedentes para creer que ser mujer no es fácil, han sido siglos abuso, de discriminación y sometimiento.
Sin embargo, hemos elegido caminar la tierra encarnando a la hembra de nuestra especie, no ha sido un accidente ni un error, ha sido una decisión consciente y llena de propósito aunque no podamos recordarla. Ser mujeres significa una onda comunión con la Madre, con el Agua y la Luna, somos Naturaleza, somos creadoras, somos vida, somos Una.

Somos las llamadas a sanar  nuestro linaje, la historia de las mujeres que vinieron antes y reivindicar nuestro derecho a sentir, a fluir libremente, a gozar de nuestros cuerpos, a dejar que el corazón se exprese. Somos las encargadas de ahondar en la memoria y rescatar los saberes ancestrales, las medicinas de la tierra, la ceremonia, el canto, la risa, la danza. Somos un regalo para la vida. 

Que sea una niña es una bendición!!! Por cada nueva mujer que nace, se multiplica el potencial de sanación y podemos seguir tejiendo las redes de la hermandad femenina, porque ya desde el vientre somos hermanas, ya estamos unidas, somos parte de una misma historia y de un mismo propósito: seguir tejiendo con amor los lazos de la familia humana. 


Las hijas son un espejo maravilloso, nos muestran lo que sirve sanar, lo que ha quedado pendiente, lo es hora de resolver. Esas niñas maravillosas que nos recuerdan que también somos niñas, y que nos despiertan el amor que somos capaces de entregar. 



martes, 16 de agosto de 2011

Mujer en busca de sentido.

 
Las mujeres somos tejedoras, hilamos la realidad, con hilos de colores vamos diseñando el mundo, damos forma y textura, damos sentido a través de las conexiones que hacemos; la creatividad es nuestra esencia, al igual, que la naturaleza, somos capaces de crear infinitos diseños, animar la materia y crear vida.

En la medida que nos vamos reconciliando con nuestro ser femenino recuperamos los viejos poderes, la magia de ser tierra, de ser agua, de ser luna. Somos cambiantes, profundas, somos vida fluyendo, creándose a sí misma en el eterno presente. 


Existe algo en nuestro interior que nos impulsa a dar vida, más allá del imperativo biológico y cultural de ser madres, somos capaces de crear, de sanar y acoger, somos libres de escuchar el llamado y volver a ser Una con la vida.

Somos magnéticas aquello que pulsamos adentro se manifiesta en nuestra vida, y aquello que entregamos a la vida, al  igual que una semilla, vuelve multiplicado.